
La tarde se levanta de su cama de hierba,
ha dejado en su siesta un horizonte en fiebre,
el verano ha pintado su piel sobre el granado,
dejando huella de arcilla, sol y álamos.
Sobre los cerros ya se perfila el otoño,
su poncho de pasto seco irá cubriendo
renuevos que ayer fueran sombra fresca,
claridad serena de agua mansa;
y va el canelo a beber del riachuelo,
se despide el polen del trigal y del viento,
las orillas lavan su melancolía de sauce,
los polluelos trinan su adiós entre nubes,
y mis ojos,
mis ojos se adormecen sosegados
ante el paso de la vida y de la muerte
que en silencio me regala la promesa
de quizás mañana ver tras la montaña
nacer de nuevo el sol y la palabra.
Norma Duch Roveri


2 comments:
Te he estado leyendo un poco y me ha encantado todo lo que he visto, eres una poeta excepcional. Un beso.
Inés
Inés, qué hermosa sorpresa!! Mil gracias por tus palabras y por acompañar este espacio. Me alegra encontrarte. Un fuerte abrazo. Norma
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