
Qué feroz
la magnitud de la impotencia
en esos profundos ojos
que aguardan la despedida
y que con voz callada me dicen:
Nunca pensé que iba a morir
el llanto que se te escapa es casi seco,
pareciera ser un último resto de agua
tratando aún de volar
llanto que cae diáfano
apenas húmedo
la quietud
es el mejor complemento para este instante
en que tu mano entre la mía es nave a la deriva
dejándose llevar en el oleaje de mi sangre
perdóname
por no hablarte del clima hoy
y es que afuera no encuentro ninguna nube
que me indique qué ocurre en la otra frontera
y aunque he querido averiguar si allí habrán rosas
lo siento, pero no encontré respuestas
hoy
la soberanía de la muerte rayó la cancha
y me dejó claro que aún estoy afuera
pero cuánto quisiera por un instante
habitar en el interior de tus ojos
y ofrecerle mis lágrimas a tus heridas
en la inmensidad de este dulce silencio
se vierten los lienzos del recuerdo
y una libélula nos habla su voz de luz
nos diagrama el camino hacia las fuentes
donde el velo de la vida se vuelve quimera
y la muerte es el agua que alimenta
te pregunto si tienes miedo
me respondes: No sé qué siento.
Y callamos
ante la dimensión insospechada
que adquiere este momento.
Y es que no todos los días comprendo
no todos los días
tengo los ojos bien abiertos
la realidad hoy me abofetea la cara
me saca roncha
y no deja ninguna célula indiferente
hoy la vida se pone guantes y delantal
y trabaja sobre mi conciencia a pulso
lava y refriega cualquier imberbe fantasía
que guardara en mi mente absurda
donde la existencia trascurre inalterable
como riachuelo distraído
hoy
la muerte se me acerca en vida
se extiende hasta mí
desde el palor de tus débiles manos
y me acaricia con una simpleza inefable
como un roce de hierba y campo
sencillo
silencioso
en los esquicios de mi alma
ese inocente y mudo trazo
asola
devasta
y con su pluma ligera deja impreso
un puñado de nombres
una lista encadenada
a lo más hondo de mi seno
con el rostro inconfundible
de mis seres amados.
Hoy
este bulto que es mi cuerpo
no tiene más trascendencia que la de un guijarro
no es más que un papiro fuera de contexto
una turbina en retroceso
frente al colosal alcance de tu eternidad
doy testimonio
ante la visión que se descuelga
desde tus ojos que aguardan la partida
que estar vivo no es más que un latigazo
de suerte o de infortunio
en este tránsito accidentado
al que nos aferramos como lengua de iguana
con el sinsentido de venerar la vida
cuando el Nombre de la Luz
reside en la sombra
esto no es más que un compás desajustado
una brújula desorientada
donde el Everest máximo no es de esta tierra
y todo el caminar sobre las dunas del tiempo
no ha sido sino un monzón sobre el Thar
ya llegarán mis ojos junto a tus ojos
y ante un altar de silencio
he de presentar mis atributos
y haré mis alegatos y descargos
y espero no escuchar apelación
luego de completar mi tránsito
todo lo preciado surgirá
en el renacer del polen
pero a mí la piel aún no me florece
mientras que para ti
ya es primavera.
Norma Duch Roveri
28 de Diciembre de 2011


4 comments:
Hola, sabes, anoche intercambié mails con Igancio Bellido y me habló de tu nombre, de tu valía y de tus letras acabadas, y me sorprendí en tu poesía, por eso me animé a dejarte un comentario.
Te dejo un abrazo y que tengas un feliz año 2012.
Agradecida, Roberto!... Ignacio me ha hablado de ti también, y he leído algunos de tus poemas en su blog... Encantada de compartir contigo! Un abrazo, y que el 2012 te sea generoso en salud, cariño y gratos momentos.
Mucho me alegro de que os hayais conocido.Siendo además chilenos y de lo mejor( para mi) de su poesía junto con Rossana Arellano.Para mi sois los tres que ahora merecen, y merecen tambien por amistad y cariño.
Un abrazo a los dos.
Ignacio
Gracias, Ignacio, por tus generosas palabras, y por ser el precursor de este encuentro con Roberto, excelente poeta. Un abrazo.
Norma
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