viernes, 8 de enero de 2016

Nuevo poemario, Marea y Sed

Les invito a conocer mi más reciente publicación.


http://www.lulu.com/shop/norma-duch-roveri/marea-y-sed/paperback/product-22501630.html

Comparto aquí uno de sus poemas.


XXXIX

No me he vaciado aún los labios
ni me ha curtido la espalda la vendimia,
mi uva sigue prendida,
el pecho quema y late.
Y no pago ni un manojo de alelíes
por recapitular mi juventud. Ya la dejé,
vistiendo promesas de doncellas
que se dictan la ultima telenovela.

Imagen y textos, todos los derechos reservados@normaduchroveri

sábado, 12 de diciembre de 2015

~ COSECHANDO EL ALMA ~: La Casa

~ COSECHANDO EL ALMA ~: La Casa

La Casa


La Casa

 Era una tarde de verde cayendo, deslizándose,
desplegando la ruta que guiaba hacia un misterio.
Las hojas se volvían veletas, eran mi libertad,
también la tuya,
balanceo juguetón junto al borde del camino
señalando rumbo y dirección.

Un sendero sinuoso y escondido
conducía las ansias de búsqueda,
de comunión.
La arboleda daba paso al final del viaje.
La  luz pespuntaba entre ramas.
Asía mi mano al silencio, al instante,
se abría mi pecho a la promesa, y la mirada
se encontraba...Sí, toda tú estabas allí,
verde, luego blanca, luego verde,
fértil, inmensa....
Eras La Casa.

Me recibió tu silencio de monte
tus ojos de charco y luna
el Tiatordos y la Foz,
garganta y abismos de un tiempo detenido.
Cumplías, fiel, obedeciendo a la lluvia
con tu ofrenda de alambique de tejas,
calladamente expuestas,
engendrando al invierno en tu esqueleto de piedra,
sin lamento
sin miedo
con tu amor dócil, en mansedumbre,
aguardando cada año la plenitud del verano,
con su cosecha de estrellas,
y la alegría de unos pasos.
Al mirarte, me dije: He de aprender de ti,
y de tus tablas, de tus aleros y tus musgos.
Tú guardas la lluvia entre paredes, bajo piel,
y, como los cardos, floreces al beso del sol.

Me pregunto, ¿quién abandonó tu cuerpo?
El tiempo, acaso...

Hemos de bebernos juntas los próximos inviernos,
y acumular el agua en las alforjas del alma,
para que al llegar el nuevo dueño,
el que te vista de suave terciopelo
y te acaricie el corazón con voz de montaña,
se abran tus ventanas de par en par,
liberando el sueño que se ató a tu puerta
y que durmió por años en olvido.

Nunca imaginé ver tanto azul en tus ojos.
Y es que te ha bañado más de un siglo de cielo,
con su jauría de vientos y su regazo de nieves,
y con horas de inmensa contemplación.

A tu costado, el riachuelo,
canta aún la música que te enamoró
sigue, eterno, a la sombra de tus mejillas.
Las grietas de tu piel se tragaron las risas,
las voces, los canturreos,
también las noches de parir el frío,
y de hielos quebrando tu espalda.
Pero aún alumbra el bracero en tu cuerpo,
aún anidas al viajero y al Gurrión
cuando cae el rayo sobre la quebrada
y se parte en dos el firmamento.

Te imagino en luna llena,
con el balcón de tu sonrisa, inmensa,
y el aroma de mis nietos durmiendo en ti.
Serás la casa de todos, te lo he dicho,
serás travesuras, remolino, barrilete,
también calma de mi atardecer.
Pondré en el frente de tu cara
un rosal y dos naranjos,
y me sentaré a leerte en la banca de madera;
te hablaré de mi tierra y de Los Andes,
de sus copihues, sus araucarias,
y te contaré la historia de mi padre, Manuel.
Sabrás que él me trajo hasta tu puerta
sin decirme el por qué... Quizás te lo cuente a ti.
Hablaremos de amores, de hijos, de comida,
y te traeré a mi madre,
para que te huela y te llene de vida...
Sí, mi madre es vida.

Sólo pido que me escuches. A cambio
prometo remendarte,
vestirte de flores,
cantar mientras encienda el fuego,
y en cada Abril abrazarte,
desnudar alma y ventanas
y alimentarnos de sol.

Norma Duch Roveri
Tanda 12, Parque Natural Ponga, Asturias-España. Septiembre de 2015

viernes, 3 de abril de 2015

Caminando con tus pasos



















España, eterna y bella.
Acarician tu tierra suaves colinas.
Escribe tus caminos el poema del viento.
La huella de tu Historia dejó su arte 
escrito entre volutas de fuego.
Me has encantado los ojos.
Has dejado mi pulso latiendo en tus piedras,
rendido a tu aroma de incienso y azahar.

Cuánto de ti vive en esta tierra, padre mío...
Cuántas voces y caras me nombran tu memoria...
La Moreneta, con su dulce mirada;
la alucinante luz de Gaudí,
con sus columnas vivas,
y tu nombre, Manuel, 
grabado en los muros de mi alma.
He caminado con tus pasos, 
he visto con tu mirada,
y tu caricia ha sido el viento mediterráneo.
Las palomas en la Plaza Cataluña
se han arremolinado en algarabía,
quizás escuchan tu voz en mis suspiros...
Y es que el corazón de me escapa y hace ruido,
al sentirte aquí, tan cerca, tan parte de todo,
en la tierra de tu padre,
mientras caminamos juntos en dirección al Montjuïc.

Barcelona, Febrero 2015













Norma Duch Roveri

lunes, 30 de marzo de 2015

Roble

17.- Roble (Quercus Robur)
       A la integridad

La historia la cuentan tus heridas;
los clavos,
las sillas,
los aleros y las sombras.

Robusto invencible del potrero,
esperas la tala con la frente firme,
con las manos empuñadas,
con el coraje prendido a la piel;
y no lloras tu condición de madero,
no lloras tu futuro de vano y dintel,
y no te duele la muerte porque, a ti,
la muerte no te alcanza.

Del poemario, Arboretum:Herencia de Sueños

Norma Duch Roveri

domingo, 29 de marzo de 2015

Manos

Mírate las manos,
dime si no ves allí tu historia.
En las manos se leen soles y ocasos,
conquistas y ausencias,
desiertos y humedales;
surcos y signos nacidos de tanto asir,
de tanto entrelazarse.


Las manos aran su propia memoria;
las manos oyen y hablan,
sufren y luchan,
gimen y besan, como la mar,
y reconocen en su lenguaje de pulpa
la tibieza de un abrazo,
la inquietud de un suspiro,
el latir de un deseo.
Pero no basta empuñar la vida con pasión y alma
ni tatuarse las huellas de otro ser en la piel;
no se logra detener un adiós con los dedos
ni se atrapa con ellos una mirada de amor.
No sólo es agua lo que filtra el tamiz de la vida.
No sólo es tiempo lo que entre lunas se diluye.
Ah... Cuánto se queda entre pliegues,
pero cuánto más se nos va escapando...
Sí, las manos son historia, y las mías
siguen abiertas.

Norma Duch Roveri
Marzo 2015

lunes, 23 de marzo de 2015

Los invito a conocer mi primer ebook: Poemas del Norte Grande, una recopilación de fotografías y versos, cosechados en numerosos viajes al Norte chileno, lugar que encanta, sorprende, e invita a la contemplación y la paz.
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martes, 19 de noviembre de 2013

Les presento mi último libro,  Arboretum: Herencia de sueños. Publicado por Editorial ADL, Buenos Aires, Argentina. Gracias, Amelia Prieto, por el estupendo trabajo de edición.

Presentación del libro Arboretum: Herencia de Sueños, en el Congreso Nacional de Chile.http://youtu.be/OXGbaiKQwF0



lunes, 30 de enero de 2012

Breves I









acurrucados

después del chaparrón

gorra y sombrero












rayos de sol

entretejen la rueda

de la carreta













embriagadora

delicia de jazmín

de madrugada













de savia y sangre

dejan al sol su ofrenda

las hojas rojas












no quedan huellas

tan sólo el zapatito

azul celeste



Norma Duch Roveri
31 Jan. 2012

miércoles, 9 de febrero de 2011

Allá, En El Altiplano


En algún lugar del aire,
allá, en el altiplano,
han quedado los ojos del pasado
prendidos a las pajas del viento
y al nítido perfil de la nada…
allá han quedado los pies de mil hambres
y de mil manos abriendo la tierra.
El azul se tragó sus ruinas,
y las vistió con colores de llamos y guanacos,
con bofedales salobres como sus propias bocas,
con latidos que resuenan en medio de la nada…
el cielo se abrió sólo para ellos;
los pueblos del desierto,
los dioses del silencio.


miércoles, 26 de enero de 2011

Por Los Siglos De Los Siglos


Del poema "Por Los Siglos De Los Siglos"
Publicado en la Antología "Versos Encadenados". Dic.2009


IV.- Comunión


Y es en mi boca de hambre ingobernable
donde posas tus efluvios de cielo, revoloteando.
Arcángeles de piel tornasol mis pulmones de abanico,
- líquido bandoneón-
juegan sobre tus pies de arena,
lavándote la cal y el óxido del aire celestial.
Te recibo con mi vientre de Océano,
me despliego, acuática, -mariposa de olas-
y te hago hijo de mis abismos marinos,
yo, anfitriona de tus aves;
tu fecunda mar.

Me he lavado los ocasos
en el rojo espejismo de tus cumbres,
y he acunado entre yodos de orillas
los huecos de tantas caracolas.
- mis niñas vestidas de organza.-

Soy fudre celosa
que con brazos de nácar estalla espumas
rozando planetas con su boca de plata.
He sido nodriza para cada una de tus sales,
tus soliloquios, tus madrigales de viento,
tus algas descueradas en pies de ríos.
Y te acojo, jubilosa,
te destierro de silencio y soledades.

Me sé desde el origen madre tuya,
latiendo entre las rocas viajo
con voz de nardo sumergido,
con mi piel de húmeda ingle,
con la frente preñada de arrecifes,
con el útero bordado de alas blancas;
y van mis olas naciendo,
y muriendo van mis almas,
porque no soy de una sola si no de todas,
de todas las estrellas que me bañan,
de todos los luceros que despiertan en mi.

Soy hermafrodita, bienaventurada de océano y cal
sobre un lecho de polvo cordillerano,
y aunque tengo las pupilas oscuras de tanta noche,
me basta tu horizonte para mi sol.¡Dónde derramar mi estela
llevando
hasta las costas del alma la ilusión!
Ser tú mi aire, y yo las branquias de tu verde coral,
ser la sangre desnuda ante tu altar,
y de cumbres y de agua fundir la eternidad.

viernes, 12 de marzo de 2010


Fotografía de dominio público, extraída de la web. 


Ruge la tierra...
y ruge en el alma un clamor de cielo,
de esperanza,
de abrazo a la vida.

Como un parto de luz surge entre el dolor
la fuerza de una nación que lleva en la sangre
la humildad del trigo y de la nieve.
el temple del cobre y la montaña,
la nobleza del copihue y de la sal.

Ruge la roca y el océano,
del vientre ardiente de la arcilla brota
un zarpazo oscuro que azota muros,
despedaza templos,
quiebra ilusiones y sueños,
y silencia miles de corazones.
Un tremor de tinieblas y sombras
se sumerge entre cada hogar y bajo cada flor,
destrozando pétalos, lágrimas y besos.

Tiembla el alma, si, tiembla el corazón,
pero nada reprime el trino de las aves,
nada detiene un nuevo amanecer,
y nada apaga el coraje de un pueblo
que se abraza a su bandera, y a Dios.

Norma Duch Roveri

jueves, 14 de enero de 2010

In Memoriam - Violines de Viento



       Fotografía de dominio público, extraída de la web. 

Noche de Profetas y de Panes

Norma Duch Roveri

Fotografía de dominio público, extraída de la web. 

sábado, 21 de noviembre de 2009

Reloj Inverso



Me perfilo ante la existencia 
como un reloj inverso.
Voy dibujando mis pasos,
reconociendo principio y fin,
desanudando el telar de la vida,

estación de acopio
donde acomodo el lastre;
ires y venires, 
olas y arenas,
descargando miradas, 

como si fueran peces.

Los días se vuelven escabel
que conduce hacia un futuro 

absolutamente incierto;
los ocasos, escalones,

que me acercan lentamente
y que anuncian mi nombre,
mientras, los cerros, quietos,
despiden el paso de la tarde,
con su olor a polvo eterno.


Me contenta la evidencia 

de lo que fui y de lo que soy,
y de que el tiempo futuro 
guardará lo que hoy escribo
con la piel de mis labios.
Luego, la espiral sin fin 
que alimenta a las almas
se asirá a mis manos,
para vaciarme al fluir;

el fallecer de lo caduco 
será nido de invierno
para nuevas golondrinas;
será 
cuando mi alpiste eleve vuelo,
quizá en el viento
o con las aves.



Norma Duch Roveri

miércoles, 11 de noviembre de 2009

In Blue


                                              Fotografía de dominio público, extraída de la web. 
 
                                           
…la curva del hombro en sombras,
y el brillo de una lágrima
mojando el silencio…

solo, el espejo atrapa el suave perfil
donde se posó un adiós.

La luz desciende, hasta morir.
Norma Duch Roveri

viernes, 6 de noviembre de 2009

Sólo Un Trino




Cavilante y quieta avanzaba la mañana.
Diluido en la niebla, un trino, sólo uno.
…quizás el último atardecer
había segado las otras voces…

El paisaje parecía distraído, surreal,
y el cielo -alfombra parda y deslavada-
olvidaba su propia existencia.
Un trino volvía a cincelar el silencio,
atacaba una batalla de fantasmas,
de arabescos de historias-sueños.

Hojas descosidas al viento y dispersas,
yacían sobre un valle de letras secas,
pero un trino escribía un nombre,
desafiante e infinito, como semilla al sol.

Retumbaba su trova entre piedras,
entre cáñamos, cortezas y bejucos
que -en otras lunas- abrigaran su corazón,
mas, hoy, dormían la quietud del bosque.

Esta mañana nada paría, nada,
sólo un trino que, con voz de hambre,
gritaba su nombre: Libertad.


Norma Duch Roveri

miércoles, 4 de febrero de 2009

VALPARAÍSO




Cuelgas de invisibles volantines, hilos,
suspendiendo espantapájaros,
desplegando brazos de latón encalado;
curtiembre de nieblas saladas vistes, tú,
mosaico de adobes risueños,
carmín en las soleras y, los adoquines,
aún vivos suben
en tranvías de algas a la Luna.

Cantan marineras ebrias de sol
calles descolgándose en esquinas,
cual móvil de Calder.

Suspiros encielados de cerros;
suspiros embelesados de mar;
Valparaíso!

Remolino de aspas multicolores,
tus colinas navegan versos y fantasmas.
Alquimias de olor enquistado en rafias,
y amarras, carcomiendo espumas,
los besos del adiós y del llanto
agónico de espera.

Horizonte enceguecido en la melancolía.
Entre esquinas de amores
arrancados de cuajo se encumbran
los ojos de tus calles, toboganes,
y un cielo empecinado en caer por tus veredas
al abismo de la pasión de un Pacífico
con abrazo de anémona.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Un Mensaje Para Estos Días de Esperanza y Fe

                                      Fotografía de dominio público, extraída de la web. 

Dios,

único y plural,
Él, sin Nombre,
y el de Todos los Nombres.

Yo Le nombro con Nueve Voces:
La voz del Descalzo, del Sufriente, del Ignorado;
El Desposeído, El Abandonado, El Sediento;
El Descuidado, El Agonizante, El Desdichado;
todos llevando Su sol en los ojos,
naciendo, con mejillas de rosa o de ébano;
todos bebiendo el rocío de Su cielo,
llevando en los labios el rubor de Sus estrellas,
todos espejos de la infinidad
de una de Sus lágrimas.

Dios,
único y plural,
Él, sin Nombre,
y el de Todos los Nombres.

Pon en tus manos Su gracia, y acaricia; serás un ángel.
Coloca en tu corazón benevolencia; dónasela al mundo.
Lleva entre tus ojos Su visión de unidad; sabrás guiar un rebaño.
Pon entre tus cabellos el perfume de Su voz; tu paso será indeleble.

Dios del ayer,
Dios del mañana,
Eterno de alas,
Eterno de Lunas,
Eterno entre mariposas.
El nace y renace
libre de ti o de mí.

Dios,
único y plural,
Él. Sin Nombre.
El de Todos los Hombres.
Norma Duch Roveri

martes, 2 de diciembre de 2008

CIELOS SOLFERINOS

Fotografía tomada desde mi ventana... un atardecer de invierno.


El ulular del bosque desciende por la tarde,
se queda atrapado entre silencio secos
que habitan los rincones de la casa.
Se detiene a perforar agujeros que urden
nuevos lazos de sol en las ventanas,
nuevos cantos con olor a melaza y greda...
porque el bosque vagabundea las orillas del cerro,
le pulsa las sienes a cada raíz que vuelve hoja alada
con los mansos vapores del tibio atardecer.

Se abre la casa.
Como boca fogosa, se impregna de luz,
ventila sus pestañas de alpistes y gorriones,
sus planos y perfiles bailan con mil brazos.
Cobija la voz de los nidos nuevos,
los piares y trinos que sostiene su cabeza en llamas;
cada nube de grana, cada pañuelo,
es viajero de los cielos solferinos ...

Es el bosque que enciende sus aguadas,
derramándose, cual diluvial danza,
dejando las cosechas de milenios de arrebol
a los pies de mi humilde casa.
Norma Duch Roveri